martes, 7 de septiembre de 2010

FECHA 38

Poesía de Miércoles acepta al Amor

David novoa

Y este último miércoles de la vida la Poesía hizo su aparición en el Chaska. Gente poca. Sólo la mitad de las bancas llenas: Algunas almitas nuevas y algunas veteranas en estas lides en que la Belleza no le deja ni un solo hueso sano a los espíritus sensibles.
Llegando al local, entre el frío entumecedor y el amarillo río de taxis, encontramos a Jorge Tume y al Pibe Olivares, mejilla con mejilla, abrazaditos para contrarrestrar la racha gélida esperando que les abran la puerta del Templo. Llamadas. Llamadas. Más llamadas. Hasta que luego de un lapso tan extenso como un recital de Juan Félix Cortés, llegó nuestro querido amo de llaves: El Chino del Chaska, presuroso, chambeadorazo. Ipso facto arreglamos el antro, lo trasmutamos en Santuario del Verbo Viviente y la gente empezó a llegar en gotitas. Como sucede a veces, uno de los invitados faltó. Ni siquiera envió un mensaje. Ni siquiera movió su pañuelo desde las distancias inexorables de su ausencia. Nada. Jódanse, poetas huevones! Vayan a trabajar!!! Parecía decir y su pensamiento se potenció en los pensamientos de multitudes y multitudes y multitudes de seres y comprendimos. Una vez más: comprendimos.
Pero más contentos que canillitas en Navidad -cuando todos se vuelven buenos y los regalos se distribuyen a diestra y siniestra-, empezamos con el recital. Daba la cara el valiente Christoper Alegría con su voz parsimoniosa, sus ideas paradojales y su vasta experiencia en el mundo de la mente. Lo acompañaría el Pibe Olivares, poeta organizador y suplente del equipo de calichines del Chaska.
Olivares dio inicio homenajeando a una de las grandes almas de la Poesía en el Perú: el tacneño Juan Gonzalo Rose. Poeta fino, irónico, sufriente como pocos, un grandísimo inútil que tenía un mortal menage a trois con la Belleza y la dipsomanía. Supremamente conmovedor. Nos contó sobre su descubrimiento de Juan Gonzalo, sobre su admiración por él, sobre su vida: Poesía de Miércoles es también un aula de clases sobre los poetas y su poesía. Y finalmente nos leyó sus hondos y candorosos versos.
Ahhhh...
¡Lo max Juan Gonzalo! (¡Gracias Pibe!)
Le continuó Christoper Acosta ofreciendo su visión y su testimonio y leyendo versos de Borges y Vicente Alexaindre. La muchedumbre de veinte gatos que acudieron yacían extasiadas en un estado de embeleso parecido a la bienaventuranza. Poesía, la belleza es la eternidad contemplándose en un espejo. Poesía, quien define su vida por normas, mata al pájaro cantor de su espíritu. Poesía, imagen que vemos cuando cerramos los ojos, música que oímos aunque nos tapamos los oídos. Poesía: todos somos la Eternidad y el Espejo. Jajjajjaja. Sobre las palabras de Christoper, detrás de las palabras de Olivares, El Estro Poético decía quién era, se presentaba, vibraba en las almas sedientas. La gota de luz pendía del borde de los cielos. Llegó el turno de los espontáneos: Beto Barriga se hallaba ausente, pero su presencia inspiró a Franco Castañeda a leer un poema de Leonard Cohen: No hay cura para el Amor. Claudia Salvador, de entre las canteras del anonimato, surgió pundonorosa con sus versos en la mano y abrió las puertas a la Poesía amorosa. Amor universal, amor filial, amor idílico, amor odio. Todos los amores se dieron cita esta noche en el Chasca.
Finiquitando el evento nos miramos a los ojos, nos estrechamos en un abrazo radiante de paz y tomados todos de la mano, inocentes y virginales, salimos a la calle a caminar por la egoísta y prejuiciosa Trujillo.
Habíamos regresado al Cielo.
Se cumplió la Profecía.
La Poesía siempre fue El Amor Real.