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sábado, 26 de febrero de 2011

Y UN DÍA VOLVIÓ

POESÍA DE MIÉRCOLES
(SEGUNDA TEMPORADA)


Y la belleza no pudo morir. Los eventos para las almas sensibles de nuestra rica localidad (y balnearios) no deben abolirse así por así. Por eso Inlofectura les presenta con muchísimo cariño la segunda parte de su evento cumbre: Poesía de miércoles 2011. Esta vez en el nuevo templo de la poesía "Bohemios Café-bar".

Iniciamos este año con la presentación del poemario "Los templos ausentes" del reconocido vate lambayecano Ernesto Zumarán; este libro nace bajo el sello de Prometeo desencadenado, joven editorial chiclayana que dirige el esquivo aeda Stanley Vega quien, a pesar de ser un nihilista en recitales, no dudó en lanzar unas palabritas de saludo a nombre de la editorial. Las voces autorizadas en el comentario del libro salieron de los aparatos fonadores de Karina Bocanegra (quien abordó el libro en el sentido de impresionabilidad) y de las reconocidas cuerdas vocales de Bethoven Medina Sánchez (quien en su prolegómeno dio una cátedra acerca de la poesía que se hace en provincias). Luego de las apreciaciones críticas de nuestros presentadores, el autor implicado, don Ernesto Zumarán, se avocó a la lectura de sus poemas, siendo aplaudido al final de los mismos por el numeroso público que se congregó en esta fecha especial.

En la segunda parte de esta fecha de reencuentro, vino el recital en sí que sirvió para que el público escuche las voces representativas de tres promociones distintas: por el lado de los novísimos a Rubén Alcántara; por el de los ya iniciados con buen pie en el panorama literario local a Karina Bocanegra y por el de los ya consagrados y de los más representativos de la literatura liberteña a Bethoven Medina Sánchez. El resultado fue una mezcla de tres tonos que el público pudo apreciar en su máxima plenitud. Ése es el aderezo de PdM.

En la parte final, y como cortesía de la casa, el buen Luigi presentó a Marcelo "El chaco" Noriega, cantautor que la hizo linda en su presentación, tan linda, que el propio David Novoa se animó a bailar (que raro) con la fémina Karina en uno de sus temas.

Así, con buen pie empezamos la segunda temporada de poesía de miércoles. Agradecemos a Bohemios café bar por brindarnos sus instalaciones para poder realizar este evento. Nos vemos el próximo miércoles.

PD: también vimos el editor de un blog que siempre nos ridiculiza (ya te tenemos marcado, comparito). Pero en fin, como diría don Quijote: "Los perros ladran, Tume, señal que avanzamos".

viernes, 19 de marzo de 2010

NUESTRAS QUINCE ROSAS

Poesía de Miércoles y de mier...


Luego de la irrupción de los poetas místicos: Víctor Palacios, César Castillo y Alejandro Bengoa junto al anarquista Alexei Chacón, Poesía de Miércoles se afirmó en su derrotero: Abrir sus puertas a poetas de toda laya: A los buenos, a los malos y a los requetemalos. A los prestigiosos que han escrito libros y ganado premios leyendo junto a aquellos que sólo han escrito poemas en la última hoja de su cuaderno de matemáticas.
Esta última semana aparecieron, justamente, los requetemalos. Dos buenos y un requetemalazo, para ser más exactos. José Ramírez, Cristopher Acosta y, el negado por los dioses, David Novoa, respectivamente. Siendo un evento regido por los insondables designios de la Poiesis, Poesía de M abrió fuegos con una afluencia –sorpresivamente y por primera vez- minúscula, sólo se llenaron –por primera vez- la mitad de los asientos y el ala invisible de la Inspiración –por primera vez- no levantó vuelo. Y así empezó este histórico recital que ni el elenco de Alicia en el País de las Maravillas, presente y expectante, pudo salvar.
Inició Novoa. La performance NUNCA MÁS TEMER –en versión de salón- fue su ofrenda para el respetable: ¿Queréis oír palabras bellas, nobles, edificantes?/ buscad a un sabio ¡y fingid que lo entendéis!/ ¿Queréis -por una vez siquiera- oíros a vosotros mismos/ ¡Escuchadme a mí!/ vuestro igual/ debo deciros dos palabras:/...¡¡¡ESTÁIS MUEEERTOS!!! El público, magnánimente, le prodigó ralos aplausos. ¡Sí, muertos!, pues la muerte no es morir/ ¡sino no sentir la Vidaaa! Entonces le aplaudieron más (no vaya a ser que acentúe sus invectivas el loco). Finalmente, Novoa fue sentado a la mesa de lecturas con la ayuda de cinco enfermeros, tres camisas de fuerza y dos cachetadas del organizador Jorge Tume. Y continuó la noche.
Le siguió el poeta José Ramírez, extirpado desde las fulgurantes entrañas del grupo Legión: ...Y resuenan etéreos en la nada/ nostálgicos dialectos/ en los brazos infectos/ de mi rutina abandonada... Concluyó José –a ritmo de letanía- la descripción de su propio canto. Los aplausos sonaron carraspeantes. Se requería cierta onda, pero ya era muy tarde: el respetable partía mirando a los costados, silbando distraídamente, abandonando el barco. Repentinamente sólo éramos un clan, un puñado, una secta de fieles a la Poesía. De mártires del ensueño. De vagos disfrutando la belleza de la vida. Entonces la Inspiración abrió sus pétalos y afloró el anhelado perfume en labios de Cristhoper Acosta. Mi mano dibuja/ jeroglíficos florales/ mientras llegas/ Bruja, con tus males. Leía embelesado y embelesando. Amor, no me queda un grito en la garganta/ que no cobre la forma de tu nombre/ quien me crea día a día con la sagrada materia de lo amado/Desde mi gozo y mi tristeza/ Amor, te he convocado. El feeling de un bolero cantinero oído por la radio a medianoche, Cristopher Acosta. El balido de amor de una cabra extraviada en soledosos roquedales, Cristopher Acosta. La declaración de amor en una escuelita en la mañana, ése era Cristopher Acosta. Beto Barriga –quien había crecido como dos o tres metros la última semana- coloreó la noche de negro con un poema sobre el Poder, el Juez y el Absurdo... y sanseacabó: Estrechones de mano. Poca conversa. Rápidas partidas.
Finalmente, ya sin nadie en el Chaska, sólo quedó un loquito bailando en el estrado, con las luces apagadas. ¡Mi amor, te amo como eres, mi amor! ¡Lo que me des lo devoro agradecido, lo que me digas -por más absurdo que sea- lo creo, fascinado, mi amor, y lo convierto en mi Verdad! ¡Tú eres Mi Amor, Poesía! ¡Eres mi Diooos!
Y bailaba y bailaba, solito.

lunes, 1 de marzo de 2010

POESÍA DE MIER... SOMOS HERMOSOS!

¡Poetas basura! ¡Nunca nadie los ha querido! ¡Nunca nadie los va a querer!!!, resonaba la voz del conciente colectivo trujillano hasta que fluctuaron las vibraciones, cambiaron las mareas estelares y el influjo de los astros se tornó más compasivo para con los amantes de Lo Bello. Fue así que nació Poesía de Miércoles. Ahora cada media semana a partir de las siete y media se abren las puertas del Chaska como eclosiona una flor y entran las almitas a beber la miel del espíritu. Y en esta ocasión lo repletaron ante la inminente presencia de varios ángeles luminiscentes.

El primero en batir las alas fue el actor y poeta David Hoyos con su performance Diez Minutos de Silencio. Invitados los asistentes a la Sala de Performances, se ubicaron cómodamente para disfrutar de los manjares de su inspiración cuando unos ruidos prepotentes y neuróticos invadieron el espacio. El poeta investido de blanco lino y arrodillado en medio una blanca recámara permanecía en blanco silencio. Luego, los sonidos fueron disolviéndose en el mutismo que Hoyos proponía y la habitación quedó transformada en un remanso de paz. Un hilillo de música meditativa empezó a discurrir en la inmaterial quietud. Inesperadamente afloró la voz del poeta: Y más allá todavía/ ahí donde acaba el cuerpo/ donde no hay médula, molécula o átomo/ sólo existe silencio/ hospedando dulcemente la Luz. Concluido su sigiloso hechizo, bajó del estrado y mirando fijamente a los ojos –en medio de una viviente y gozosa calma- se unió en cálidos abrazos con quien hallaba a su paso. Fue así que partió, atravesó en trance las descarnadas calles de Trujillo y se perdió en el horizonte, rumbo al mar.

El segundo en aparecer fue el Poeta del Apocalipsis, Beto Barriga. Investido de sus chaplinescas características -sombrero de paño y bastón en mano-, arremetió contra el silencio creado por David Hoyos y levantando en alto su vara para hincar la apacibilidad de los cielos, imprecó: En vista de nuevos descubrimientos por parte de La Locura/ me empiezo a preguntar porqué en estos días/ me veo invadido por una manada de maravillas/circulando a mi alrededor como moscas./ Sintiendo cómo la duda carcome a los santos que lideran a la gente/ y porque le temo al encierro y a lo que mora en la oscuridad/ pido, hermanos, regocijarse por la caída de La Locura... Afortunadamente su negra filosofía fue engullida por el sacrificio de amor de la presentación previa. Y Beto Barriga fue absuelto de toda culpa. Y Beto Barriga fue aclamado por rugientes multitudes. Y Beto Barriga partió rumbo a su casa a terminar la tarea porque todavía es un colegial y había llegado su madre quien lo llevó de la oreja, muchacho malcriado ya vas ver. Juntándote con los poetas, ¿no? ¡¡¡Ya vas a ver!!!

Y fue ésta la gloriosa partida de nuestro héroe.

Concluimos con el punto más lumínico del programa. La presentación del poemario La Danza Finita del vate chiclayano StanleyVega. Comentaristas: el reconocido poeta Luis Eduardo García, y el ganador del premio Nóbel por siete veces consecutivas, Jorge Hurtado –El Gudi- recién dado de alta de un Centro de Rehabilitación para millonarios. Fiel a su estilo El Gudi se remoloneó con los grandes genios de la historia, citó –en sus idiomas originales- a filósofos y poetas de diferentes partes del mundo y construyó un vigoroso edificio de ideas que quizá nos hubieran convencido de haberlas oído, mas su pronunciación fue tan incierta que todo el mundo aplaudió sin haber entendido nada. Luis Eduardo, zorro viejo en estas lides, vocalizó con tranquilidad, mantuvo el micro a prudente distancia y nos acercó limpia y cómodamente a los atributos de La Danza Finita. Remató el entrañable Stanley Vega con estos crudelísimos versos: Hoy he vuelto a viajar/ hacia un lugar/ donde nadie me espera.//Y es que a decir verdad/ nadie existe.

Al finiquitar el evento partimos todos en poético trance tras las huellas de David Hoyos, atravesando la adversa, superflua Trujillo, hacia el mar.

David Novoa