Rubén Aguilar, poeta y pedagogo, salió al ruedo hecho un toro rabioso. Decidido a hacerse entender desmadejó su alma a punta de franqueza y leves rayos de luz iluminaron la estancia. Sus textos, de bucólica raigambre aldeana habían sido pulidos y afinados en las iniciáticas cavernas de Huamachuco y el aeda, ahora más cerca de su madurez, se despachó con mediana seguridad. Levantados los ánimos, los aplausos vibraron con mayor fuerza y s
u sangre fue rociada sobre al altar como antesala a la aparición del shamán de Chik-a-mak (del valle Chicama), Eduardo Paz Esquerre, galardonado con el premio Copé de Oro y otras importantes preseas. Con la certeza de lo dicho y confianza en lo callado, Paz Esquerre nos deleitó con una poesía genuina y trascendental. Entre otros textos nos cantó El Instante Sospechoso, aflorado a través del proceso de escritura automática escuchando el Concierto para piano Nº 2 en La mayor de Franz Liszt: La música es una palana apurada y cava vehemente en mí/ buscando el cable por el que me trasmito a todos/ para depositar allí celosamente las innumerables voces secretas que su boca contiene./ Estoy vivo y soy. /Un dedo que se hunde en la tecla de un piano penetra fugazmente/ en los cuartos donde moran los secretos humanos./ La sucesión vertiginosa de teclas aplastadas/ es la sucesión de cuartos donde se guarda/ y se atisba una verdad de plata/ sucesión que se asemeja a los focos encendidos de los postes/ que fugazmente capto con la vista cuando viajo a toda velocidad en un auto de carreras... Y así hasta llegar a su antigua morada, el Olimpo de los Dioses. Aunque algunos tildaron de extensa su aparición, el altar recibió con alborozo el rojo vino de sus venas y la salva de aplausos se levantó en entusiasta oleaje. Sin, embargo faltaba el plato de fondo, la fresita del pastel, la enamorada llama en la punta de la vela: la performance del escritor Gonzalo del Rosario, más conocido como Gonzales del Yerbario, el último poeta virgen de la galaxia. E inaugurando nuestra flamante Sala Negra –la sala de locuras- Del Yerbario se posicionó entre dos inocentes querubines -un tecladista y un guitarrista- y aulló los sentires hedonistas y neuróticos de la juventud trujillense. Prosa poética contra la mansedumbre y el aburrimiento, contra la desidia y la idiotez, contra Vallejo y los que no lo entienden, contra todos y contra sí mismo, el escritor llenó de su vitalidad el ambiente y culminó con un lírico do de pecho tan agudo y poderoso que quebró las copas de whisky, brandy y martini que bebían los poetas. Para finalizar vertió su sangre con la de los otros sacrificados y, rematando el holocausto, Beto Barriga, -el poeta del Apocalipsis- leyó una lastimera oración de arrepentimiento por participar en Poesía de Miércoles cada semana, jurando sobre promesas de fuego que... volvería a reincidir la próxima. 
Adelantados a estas fiestas del sentimiento, la semana pasada los poetas se enredaron en los amorosos lazos de Cupido. Y así, padeciendo el germen del más infectocontagioso romanticismo, Poesía de Miércoles presentó a Miguel Urbina –Ex Miki Gates-, a Julio Espinoza –El Poeta Bonaerense- y a Aquiles Cabrera, más conocido como Gustavo Adolfo Beiker, quienes nos deleitaron en la última edición de los recitales del Chaska. Versos descarnados y febriles, de heterogénea factura, pero de una profunda vena emotiva aderezaron la velada que contó con un lleno total; sin embargo, antes del idílico plato de fondo -que resultó un opíparo banquete- se proyectó el video arte: Trujillo, la Capital de la Cultura del artista David Hoyos. Allí, en ágiles y veraces imágenes, para dirimir si Trujillo es realmente la Capital de la Cultura, los burócratas enquistados en los puestos de gestión respondieron que sí, y los artistas sabedores del asunto –pintores, músicos y escritores- que no. Por algo será: unos que sí, otros que no: qué peruanidad. Ameno, revelador el documental preludió a la poesía y luego de recibir la justa salva de aplausos, la mesa de lecturas se pobló por fin de los duendes de la Palabra.







El Shamán de la Luz y la Oscuridad
Imprecando contra el mundo material








